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Jerjes Pantoja Alor


Graduado en University of Arizona, Tucson, EUU

Departamento de Geología Regional
Instituto de Geología,
Universidad Nacional Autónoma de México
Ciudad Universitaria. 04510 México, D.F.
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Fax: 5622 4289
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Investigador Titular "A"
Profesor de Asignatura "A", Facultad de Ingeniería, División de Ciencias de la Tierra,

Bioestratigrafía del Sur de México.
Geología Ambiental.

Cantera Tlayúa: Maravilla paleontológica


Jerjes Pantoja Alor - Jesús Alvarado Ortega - Blanca E. Buitrón

 

Introducción

La importancia de la Cantera Tlayúa radica en las características ambientales de su formación. Éstas consisten en la conjunción, en el Cretácico medio ― hace unos 98 a 112 millones de años ― de ciertos factores coincidentes y casuales, de escasa probabilidad de repetición y simultaneidad dentro del registro geológico. Entre ellos están un ambiente somero de depósito con sedimentos calcáreos de grano fino (micritas); la presencia y abundancia de fauna exógena de ambiente arrecifal de fuera del área; fenómenos de muerte masiva de los organismos (tanatocenosis); acciones que favorecieron la conservación de los fósiles, como una sedimentación rápida y condiciones variables de oxigenación y una meteorización reciente, que permite la separación de la roca en lajas, sin destruir los ejemplares fósiles.


La geología del área de la cantera fue realizada por Pantoja Alor entre los años de 1990 a 1992. Para la caliza que aflora en la barranca Tlayúa sobre la que se desarrolla la cantera, se propuso formalmente, en 1992, el nombre de Formación Tlayúa, unidad que comprende una secuencia incompleta de unos 300 m de espesor, dividida en tres miembros: Inferior, Medio y Superior. La edad de la formación en la localidad-tipo comprende desde el Albiano temprano hasta la parte más alta del Albiano tardío que probablemente llegue al Cenomaniano temprano, límites cronológicos que pueden variar fuera del área en estudio. Para la región de Tepexi de Rodríguez, y en particular para la cantera, se propone un modelo sedimentológico y paleoambiental que supone una plataforma cubierta por un mar somero, de energía moderada a débil, adyacente o muy cerca de la costa, con áreas positivas al suroeste y oeste, lo cual generan ambientes litorales y lagunares de sub-plataforma interna, intermedia y de con islas, cayos y barras de bajo relieve, desarrolladas sobre el sustrato calcáreo.


El Miembro Inferior de la Formación Tlayúa corresponde a un depósito de plataforma marina, de energía cinética moderada a débil, cercana a la costa, probablemente a una amplia laguna interna, con bancos arenosos cubiertos y escasos fósiles de invertebrados .Las facies de este miembro se caracterizan por micrita con abundantes foraminíferos (organismos unicelulares microscópicos) intercalados en la sección, con la aparición esporádica de bancos dispersos de rudistas y de inocerámidos lo que también indica un ambiente entre 15 y 20 m de profundidad.

La caliza presenta estratos gruesos, en parte masiva, volviendo más somera en la parte alta de la sección en donde aparecen huellas de pies y manos de dinosaurios y cocodrilos. Los fósiles de invertebrados son muy escasos, observándose, en forma aislada, rudistas y algunos ostréidos.


El ambiente del Miembro Medio, el más importante desde el punto de vista paleontológico; corresponde a un ambiente lagunar costero, con aportaciones de sedimentos deltaicos, en ambiente salobre a pantanoso, con zonas de inundación intermareal extendida, de relieve suave y superficie de inundación amplia, con arrastre de fauna marina aloctona durante la marea alta y esporádicas tormentas, playa lodosa con desecación con formación de pozas (albercas y estanques donde queda atrapada la fauna) durante la marea baja. Sin embargo, según otros investigadores (Felman y colaboradores), la excepcional preservación de la fauna de
Tlayúa, sobre todo del Miembro Medio, fue debida a la circulación restringida agua (agua estancada), que permitió un ambiente anaeróbico e hipersalino, asociado, por las mismas condiciones, a ausencia de fauna depredadora. Según otros autores, la tanatocenosis y la preservación de los organismos se debió a la formación de cuerpos de agua en pozas limitadas que permitió una rápida percolación, desecación, aislamiento y axficia en las pozas que condujo a carencia de oxígeno e incremento de la salinidad en ellas. En ambos casos, hubo una producción abundante de oozes, debido a un clima cálido con evaporación alta, circunstancia que permitió el cubrimiento y preservación de los cuerpos.


El ambiente del Miembro Superior es diferente; consiste, en la localidad tipo, en una secuencia incompleta y erosionada formada por capas medianas a gruesas de dolomía y caliza dolomítica de color gris con tonalidades claras y oscuras, cuyos mejores afloramientos están expuestos inmediatamente arriba, sobre la carretera, en la ladera septentrional de la barranca de Tlayúa. Se considera a este miembro desarrollado en una zona de sabka por la abundancia de laminillas de yeso.

Paleontología


Invertebrados. Debido a las características de las facies, algunas francamente salobres o de agua dulce, y a las condiciones ambientales, los invertebrados no son abundantes. De entre ellos, han sido colectados gasterópodos (casiopeidos) y cefalópodos que incluyen amonitas de los géneros Hystoceras, Mortoniceras y Anisoceras, así como belemnites del género Neohibolie que permitieron la determinación de una edad Albiano tardío-Cenomaniano temprano para el Miembro Medio (entre 95 y 100 Ma).

Los equinodermos del Miembro Medio fueron estudiados por Blanca E. Buitrón y están representados por crinoides, conocidos comúnmente como lirios de mar (Criniodea), estrellas serpiente (Ophiuroidea), erizos (Equinoidea) y el hallazgo de seis holoturias (Holothuroidea). El descubrimiento de estas holoturias completas, es el segundo en el mundo y resalta la importancia de Tlayúa internacionalmente.


Los fósiles de invertebrados más abundantes de la cantera son los crustáceos, de los cuales más de 50 ejemplares han sido recolectados, algunos de ellos publicados como géneros y especies nuevos. De la clase Malacostrata (langostas y cangrejos), orden Isopoda y familia Archaeniscidae, se tiene la descripción de Archeoniscus aranguthyorum; del orden Decapoda y familia Aeglidae, se
describió Protaegla minuscula; del infraorden Brachyura? y familia Homolidae, fue identificado Tepexicarcinus tlayuaensis.

Sin embargo, de la cantera Tlayúa, en los sedimentos del Miembro medio, del Albiano Tardío (de entre 100 y 95 millones de años), fueron colectados por Pantoja-Alor una libélula o caballito del diablo (díptero) y una araña (odonata). La carencia de características diagnósticas no permitió una clasificación más detallada.


También de los insectos, destaca el trabajo de Feldman, Vega-Vera y otros colaboradores, quienes en 1998 describen la araña Atocatle ranulfi, y un insecto del suborden Anisoptera, al cual denominaron Ixtahua benjamin, cuyo ambiente es de agua dulce.

 

Paleoictiología.

Al inicio de los hallazgos ictiofaunísticos (peces), resultaba paradójico explicar la tanatocenosis (muerte) y la abundancia de peces fósiles, pertenecientes a géneros y familias numerosas, que corresponden a un ambiente arrecifal, totalmente diferente al de playa o delta de Tlayúa.


En la asociación fósil hasta ahora colectada e la Cantera Tlayúa los peces representan cerca del 70 % e todos los macrófósiles; además, este grupo de organismos es el mejor conservado; es por ello que, Tlayúa es mejor conocida como una localidad de peces. El estudio de peces fósiles en México antes de la Cantera Tlayúa era prácticamente nulo y no existía ningún grupo de especialistas dedicados a este campo de la Ciencia. Tras el descubrimiento de esta localidad, poco a poco se integró un grupo de investigadores nacionales que han venido redescubriendo los tesoros paleontológicos de Tlayúa. A pesar de sus multiples esfuerzos y de que tan solo una pequeña parte de los peces fósiles de Tlayúa han sido descritos a detalle, este yacimiento a demostrado ser el depósito de organismos claves para entender las relaciones evolutivas y biogeográficas de los distintos grupos que durate el Cretácico dominaro el mar de Tetis.


La descripción de Teoichthys kallistos y Quetzalichthys perrilliatae, permitió establecer una hipótesis evolutiva de los Ionocospiformes más congruente que las anterormente propuestas al ser este par de especies mexicanas las piezas claves para armar un rompecabezas evolutivo y biogeográfico de estos peces Mesozoicos.


Los peces fósiles de Tlayúa son en muchos casos representantes derivados de formas ancestrales surgidas desde el Triasico y el Jurásico, cuando el Mar de Tetis se abría paso hacía el Oeste, y que se encuentran bien documentados en localidades de Europa. El macrosemido Macrosemiocotzus americanus, junto con otras formas afines que aún se encuentran en proceso de descripción son los últimos representantes de una estirpe que anteriormente se consideraba exclusiva de Europa, lo cual modifica el panorama de la evolución de los ecosistemas a lo largo de toda la historia del mar de Tetis. Pues al parecer durante el Cretácico, fueron los mares cálidos de México en donde se escenificó la última batalla por subsistir que los macrosemidos libarrón ante grupos más avanzados, tales como los bericiformes que ya contaban con algunos representantes en Tlayúa.


Michin scernai y Unamichthys espinosai son dos especies Tlayuanas que representan formas evolutiva intermedias de grupos que llegaron a ser los peces óseos depredadores más exitosos del Cretáico, los llamados Pachyrhizodontidos e Ichthyodectiformes que son formas que han sido encontradas en sedimentos marinos de prácticamente todo el mundo.


Para el desarrollo de la cantera y de las investigaciones paleontológicas realizadas a través de todos estos años, se contó con financiamiento provisto por la National Geographic Society, por la National Science Foundation, por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Publicaciones

2009 Cretaceous corals from the Huetamo region, Michoacán and Guerrero, Southwestern Mexico. Filkorn HF, PantoJa-Alor J. Boletín del Instituto de Geología, UNAM 116 pp:168

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Difusión y Divulgación

Conferencias Científicas:

El Archipiélago Michoacano: Paleogeografía y Paleobioestratigrafía. Pantoja-Alor, Jerjes, Mayo del 2000, Simposio Interno de Investigación del Instituto de Geología, UNAM, Auditorio Gudalupe Aguilera, CU, México, D.F.

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