El Museo de Geología de la UNAM es una joya arquitectónica concebida para resguardar el conocimiento científico. En sus muros se conserva la historia de la Tierra y de quienes la estudian.
Uno de ellos es su jefe, el maestro Luis Espinosa Arrubarrena, cuya destacada trayectoria científica fue recientemente reconocida con un honor otorgado por el Museo del Desierto. Con motivo de esta distinción, se le realizó una entrevista en el propio recinto, donde compartió su experiencia y reflexiones sobre este reconocimiento recibido a inicios de año -2026-.
Entrevista al Mtro. Luis Espinosa
El Mtro. Luis comentó que la noticia lo tomó por sorpresa, pues no esperaba recibir esta distinción. Señaló que este nombramiento no representa una meta prevista ni un logro individual, sino el resultado acumulado de colaboraciones, expediciones y estudios que comenzaron mucho antes de que el animal fuera descrito formalmente; así como de toda una vida dedicada al registro fósil y a la investigación paleontológica.
De este modo, el nombre del dinosaurio funciona como una síntesis inesperada de todo ese recorrido, en el que la nomenclatura científica, fijada en latín, encapsula una historia prolongada y colectiva.
Mtro. Luis Espinosa
Este lauro no representa un momento aislado. El reconocimiento que hoy recibe está ligado a años de trabajo, entre los que destacan su participación en la creación del Museo Regional Mixteco, Tlayúa, en Puebla; así como su colaboración en la reconstrucción e instalación de Isauria, el primer dinosaurio descubierto por paleontólogos del Instituto de Geología (IGl), entre otros proyectos.
Cabe mencionar que el Mtro. Espinosa ya contaba con un fósil dedicado a su nombre: el pez Unamichthys espinosai, descubierto por el Dr. Jesús Alvarado Ortega, investigador del IGl.
Figura escala del Xenovenator espinosai
El trabajo y la dedicación del Mtro. Espinosa Arrubarrena están ahora vinculados a una extraordinaria especie: un dinosaurio que vivió hace cerca de cien millones de años. Según la descripción científica, el Xenovenator espinosai medía entre sesenta y setenta centímetros de altura y alrededor de tres metros de longitud; era un organismo cubierto de plumas que habitaba planicies costeras atravesadas por ríos y mares someros.
El conocimiento sobre esta especie proviene del análisis de fósiles hallados en el norte de México, región con valiosos registros de la era de los dinosaurios. Identificarla implicó comparar detalladamente esos restos con otros ejemplares para determinar sus rasgos distintivos.
Figura a escala del Xenovenator espinosai
La trayectoria del Mtro. Espinosa es innegable: toda una vida dedicada a la ciencia y a la educación, en la que destaca por el aprecio y respeto de sus alumnos. El nombramiento de esta nueva especie constituye un reconocimiento a su invaluable contribución al estudio del pasado de la Tierra, reflejo de años dedicados a reconstruir formas de vida desaparecidas y de una vocación científica constante.
El Instituto de Geología de la UNAM expresa su orgullo por este logro, que honra tanto la labor del Mtro. Espinosa como el compromiso colectivo de la comunidad académica de la dependencia.
Redacción: Israel Adrian Medina Padilla. Revisión: Mtro. Jesús Aceves Romero