El doctor Benjamin Gwinneth, de la Université de Montréal, compartió avances de su investigación sobre registros ambientales en Mesoamérica y fortaleció la colaboración académica con el Instituto de Geología de la UNAM.

La historia ambiental de las antiguas sociedades mayas puede conservarse, de manera inesperada, en el fondo de los lagos. A partir del análisis de núcleos de sedimentos lacustres, especialistas buscan reconstruir cambios climáticos, transformaciones del paisaje y actividades humanas ocurridas hace siglos o milenios.

Con ese propósito, el doctor Benjamin Gwinneth, investigador de la Université de Montréal, Canadá, visitó el Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde impartió el seminario “Reconstructing human-environment interactionsin the Maya Lowlands using lipid biomarkers” el pasado 20 de agosto del presente año y sostuvo reuniones de trabajo para consolidar una colaboración con el grupo de trabajo encabezado por Priyadarsi Roy, así como con Haydar Martínez Dyrzo, ambos investigadores del Instituto de Geología de la UNAM. 

“La finalidad principal de mi visita es fortalecer la colaboración con el grupo de investigación de Priyadarsi Roy y entre nuestras dos universidades”, explicó Gwinneth en entrevista. Durante su estancia, el investigador presentó hallazgos de su grupo de investigación y las perspectivas de cooperación entre la UNAM y la Université de Montréal.

Dr Benjamin Gwinneth

Huellas del pasado en los lagos

El laboratorio de Gwinneth emplea herramientas de geoquímica orgánica para estudiar sedimentos acumulados en lagos, los cuales funcionan como archivos naturales de los procesos que ocurrieron a su alrededor. Mediante estas evidencias, su equipo busca reconstruir las actividades de sociedades mesoamericanas del pasado y su relación con las condiciones ambientales.

Uno de los temas centrales de su investigación es comprender cómo respondieron las sociedades mayas de las Tierras Bajas a los cambios ambientales, particularmente a los periodos de sequía. Tradicionalmente, el abandono de algunas ciudades mayas se ha asociado con episodios prolongados de falta de lluvia, un proceso que en ocasiones se describe como “colapso” maya.

Sin embargo, los registros ambientales muestran un panorama más complejo. El investigador señaló que, en el sitio de Itzan, ubicado en el departamento de Petén, Guatemala, sus investigaciones identificaron el abandono de la ciudad sin encontrar evidencia de una sequía local.

“Esto pone en duda el papel de la sequía en el ‘colapso’ o la transformación social de las Tierras Bajas”, señaló. Una posible explicación es que distintas regiones de la zona maya mantenían vínculos e interdependencias: una sequía ocurrida en otra área pudo haber afectado indirectamente a comunidades como Itzan.

Por ello, destacó la necesidad de estudiar más registros lacustres para conocer, con mayor detalle, la influencia del clima en los cambios sociales del pasado.


Investigación en Yucatán

Como parte de la colaboración entre ambas instituciones, en 2024 se recolectaron núcleos de sedimento en distintos lagos de Yucatán. Actualmente, estudiantes del grupo de investigación de Gwinneth han comenzado a analizarlos y ya observan resultados de interés.

Estos materiales permitirán explorar la historia ambiental de otras regiones de las Tierras Bajas mayas y comparar sus registros con los obtenidos en Guatemala. El objetivo es identificar similitudes, diferencias y conexiones regionales entre las condiciones climáticas y las transformaciones sociales ocurridas en la antigua Mesoamérica.

Además de ampliar el conocimiento sobre el pasado, esta línea de investigación puede ofrecer elementos para reflexionar sobre el presente. “Sería muy satisfactorio aprender alguna lección concreta para nuestra propia relación con el cambio climático antropogénico a partir de las narrativas de las sociedades del pasado”, comentó el especialista.

Gwinneth subrayó que las regiones tropicales son particularmente sensibles a las variaciones ambientales; por ello, consideró fundamental comprender los posibles efectos del cambio climático causado por las actividades humanas en estos territorios.

Dr. Benjamin Gwinneth

Intercambio académico México-Canadá

La visita también permitió avanzar en planes de intercambio estudiantil, estancias de capacitación, trabajo de campo y análisis de laboratorio entre la UNAM y la Université de Montréal. Entre las iniciativas contempladas se encuentra la posibilidad de organizar una escuela de campo para estudiantes de ambas universidades.

El investigador promovió además la participación de estudiantes en el programa Emerging Leaders in the Americas Program, que ofrece becas para que estudiantes de América Latina y el Caribe realicen estancias cortas de estudio o investigación en Canadá.

“Sería fantástico recibir a estudiantes del Instituto de Geología en el Departamento de Geografía de la Université de Montréal”, afirmó.

La estancia del doctor Gwinneth forma parte del programa de intercambio académico de La Coordinación de la Investigación Científica de la UNAM y fue financiada mediante el Faculty Mobility for Partnership Building Program de Global Affairs Canada, una iniciativa orientada a fortalecer, diversificar y ampliar las colaboraciones institucionales entre universidades canadienses y universidades de América Latina y el Caribe.

Para el investigador, esta cooperación representa una oportunidad para integrar conocimientos y metodologías de distintas disciplinas. Su trabajo combina biogeoquímica, antropología y arqueología, lo que le permite abordar preguntas sobre el pasado desde una perspectiva interdisciplinaria.

“Es un gran privilegio estudiar las ciencias naturales. Disfruto trabajar y recolectar muestras en campo, y después analizarlas en el laboratorio. Es muy satisfactorio”, concluyó.