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Ammonite

Familia: Barriasellidae, Spath, 1922
Género: Substeuroceras
Especie: kellumi Imlay
Edad: Jurásico Superior (Tithoniano) – Cretácico inferior (Berriasiano)
Formación La Caja
Ammonite de la región de Mazapil, Zacatecas
Impresión donde se observa (en negro) el sifúnculo que tiene un recorrido en la región ventral.

Colectaron: Drs. Celestina González Arreola, Federico Olóriz Sáez, Ana Bertha Villaseñor Martínez

   


foto: A. Altamira

Orden: Ammonoidea Zittel, 1884
Suborden: Ammonitina Hyatt, 1889
Superfamilia: Stephanocerataceae Neumayr, 1975
Familia: Sphaeroceratidae Buckman, 1920
Subfamilia: Cardiocceratinae Siemiradski, 1891
Género: Quenstedticeras Hyatt, 1977
Especie: Quenstedticeras lamberti (Sowerby), 1819
Localidad: Cantera Dubki. Rio Volga. Saratov, Rusia
Edad: Jurásico Medio (Caloviano)
Colección: Dr. Ricardo Barragán Manzo

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Poceso de fosilización

Piritización

Esta se produce cuando un organismo se descompone en condiciones anaeróbicas, produciéndose ácido sulfhídrico, el cual, al reaccionar con las sales de hierro presentes en el agua, da como resultado la formación de marcasita o de pirita, los cuales sustituyen a la materia de origen orgánico.

La sustitución de la concha por pirita, como en este caso, dió como resultado fósiles brillantes, estables y bien conservados.

La sustitución por marcasita, por otro lado, hubiese dado como resultado fósiles limonitizados, los cuales se hubieran oxidado y destruido rápidamente en contacto con la atmósfera.

El ejemplar se encuentra sobre una roca caliza con mineralización de bornita, sulfuro de hierro.

Ammonites

Moluscos cefalópodos extintos que presentaban una concha con cámaras y normalmente enrollada en un plano en espiral, al igual que el Nautilus actual.

Estos animales, antecesores de los pulpos y los calamares aparecieron hace unos 380 millones de años durante el Devónico, y al igual que los dinosaurios, se extinguieron a finales del Cretácico hace unos 65 millones de años. Estos moluscos fueron muy abundantes en ambientes marinos poco profundos de los márgenes continentales. Fueron nadadores bastante lentos y evitaban los altos niveles de energía de las olas. También abundaron en los mares continentales, como los que cubrieron el interior de Norteamérica incluyendo México durante el Jurásico y el Cretácico. Gracias a que experimentaron una rápida evolución y se distribuyeron ampliamente, son fósiles excelentes para la datación de rocas.